Compromiso – Noivado ¿Qué cambia?

¿Qué cambia con el compromiso? o en portugues: noivado. es la pregunta que nos hacemos al pensar en eso, encontré una respuesta que es justamente lo que estamos viviendo en este tiempo:

Es vivir el día a dá concretizando todo aquello que nosotros deseamos, hablar de la casa de nuestros sueños y la que hoy podemos tener, la administración financiera, los hijos, no es tiempo de vivir como casados, las relaciones sexuales llegarán en su momento con la bendición de Dios en el sacramento del Matrimonio, para la consumación del sacramento, la unión y la apertura a la fecundidad.

Aquí mi querida Eliana Riveiro y su esposo nuestro querido Fabio nos hablan un poquito sobre eso:  Ver Video en la WebTvCN

Es también un tiempo de profundizar lo que nuestra Iglesia nos enseña sobre el sacramento, entonces les dejo lo que ayer vimos sobre el Catesismo de la Iglesia Católica, en la sección de los “Efectos del Sacramento del Matrimonio”

Catesismo 1638 al 1642; en donde podemos decir que hay tres efectos fundamentales:

1- Indisolubilidad

2- Fecundidad

3- Santificación



 Nuevo Pentecostés

Quiero compartir el cómo fue mi Pentecostés este año: estaba en la casa de evangelización Canción Nueva en Asunción, Paraguay, en la fila para confesión, lo primero que cambió fue mi arrepentimiento de corazón, nunca lo sentí tan profundo, lloré mis pecados, el padre salesiano fue muy ungido al hablarme,…

Luego miré la hora y ya pasaron 7 minutos de las 00 horas, entré a la capilla y frente a Jesús en el sagrario simplemente lloré y lloré y lloré (y ahora casi vuelvo a llorar), era el Espíritu Santo quemando todo lo que sobra en mí, transformando mi corazón en carne nueva, nueva forma de amar y de ver a los hermanos con misericordia, sin perder la misericordia primero en mí misma…

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Después bajé junto al pueblo donde los consagrados estaban imponiendo las manos para recibir la efusión del Espíritu Santo, luego pedí que oraran por mí, entré en reposo y seguí llorando un poquito más, todo lo “argel” tenía que salir de mí y renovarme con una nueva forma de amar… así es que hoy siento ganas de comenzar este primer día del resto de mi vida con amor a los demás para testimoniar que Jesús cambió mi vida, le pedí al Espíritu Santo que me ayude a ser fiel en mi vida de oración, especialmente con la Palabra, y puedo sentir ese nuevo amor y necesidad de la Palabra.
:)

Hoy clamo de nuevo al Espíritu Santo para que me ayude a concretizar lo que pedí, necesito su auxilia diario para amar, con gestos concretos de amor hacia los hermanos.

“¡Yo quiero amar! ¡yo quiero ser aquello que Dios quiere!”

Nati Duarte



 La sanación de la afectividad

Comenzaremos hoy hablando sobre afectividad. Ayer vimos que el hombre es un ser necesitado y por eso se abre para la gracia de Dios, el hombre que no se conoce, que no se reconoce como ser necesitado, vive en la mentira. Nuestra humanidad tiene límites, no viviremos para siempre, nosotros no somos dioses y por eso es crucial que reconozcamos que somos limitados y necesitamos de Dios.

Ser hombre o mujer es un regalo de Dios. Es regalo de Dios tener una sexualidad, y por eso traemos en sí una voluntad de Dios y hacer la voluntad de Dios, necesitamos ser plenos en la realización de la voluntad de Dios. La afectividad trae este nombre porque ella afecta todo. La afectividad es la manera en que nos relacionamos con lo que está dentro de nosotros y con lo que está fuera de nosotros.

Nuestros relacionamientos con la familia, con los amigos, con las ropas, con aquello que está a nuestro alrededor, todo eso afecta a nuestra identidad.

¿Cuáles son las gavetas de nuestra afectividad? La gaveta más baja de nuestra afectividad es el humor, humor como estado de espíritu. El humor es considerado el estado base de la afectividad. Muchos de nosotros cambiamos de estado de humor muchas veces durante un día, infelizmente eso ocurre, y ocurre porque tenemos problemas en nuestra afectividad.

Hay personas que siempre están de buen humor, siempre sonríen, siempre promueven la unidad, donde ellas llegan alegran el ambiente, pero también hay gente que está siempre de mal humor y estas personas son aquellas negativas, insoportables, donde ellas llegan el ambiente queda pesado, esta persona necesita crecer en su afectividad.

Hay personas que andan con cara fea, éstas son personas que desean decir: “mírenme, véanme, yo no estoy bien”, la cara fea es un grito de socorro. La segunda gaveta es de la emoción, es un fenómeno pasajero, algo ocurre que afecta a la persona en aquel momento, sea oyendo una música, viendo un hecho ocurrir. La emoción viene y va y a veces ni nos recordamos de ella y eso significa que ninguna decisión de mi vida debe ser tomada de acuerdo a mi humor o mis emociones.

Nunca pidas a alguien que haga un trabajo muy difícil cuando la persona estuviera cansada, pues el humor base de esta persona no está preparada. Todo esto nos ayuda a relacionarnos con las personas, por eso es preciso que percibamos el humor y las emociones de las personas. Si estás con una jaqueca y una persona te pide que resuelvas un problema tú podrás responder a ese pedido de forma negativa.

Yo no puedo decir que mi humor y mis emociones son buenas o malas, pues son una característica de mi identidad, pero yo puedo controlarlas, lo que hago con mi humor y con mis emociones depende de mi amor a Dios, de mi amor a mí y a mi hermano. Es necesario en un momento de humor y emociones frágiles responder a las personas de manera evangélica y Dios nos da la gracia de hacer eso. Tú no fuiste hecho para reaccionar según tu humor y tus emociones, sino según la caridad.

La tercera gaveta es la de los sentimientos y ellos están siempre ligados a los valores. Por ejemplo, el valor de la justicia, de la verdad, de la pureza, los sentimientos están ligados a estos valores, o contra-valor de la deshonestidad, los sentimientos están también ligados a los contra-valores. Reaccionamos según los sentimientos que están ligados a determinados valores.

Algunas personas fueron educadas a huir y cuando estén con la cabeza llena irán a huir, pues el sentimiento de ella está ligado al valor de fuga, por eso es importante que los valores estén claros, pues los sentimientos estarán ligados a estos valores. La cuarta gaveta es la del afecto, así como los sentimientos se ligan a los valores, los afectos se ligan a las ideas. Si tú cierras los ojos y yo dijera palabras como beber, padre, terrorismo, Jesús, cada una de estas palabras te despertarán afectos diferentes, los afectos están ligados a un concepto, a una idea.

Entre dos personas las mismas palabras tendrán relaciones afectivas diferentes, por eso nuestras familias, la sociedad, la comunidad, necesitan tener valores y conceptos claros, valores y conceptos evangélicos. En julio tendremos la copa ¿y cómo estarán las emociones, el humor, los afectos? Todo eso estará abierto para recibir cualquier idea, aún siendo malo, lo que se presente, y por eso mucha gente que sabe sobre eso se aprovecha de esa situación, usan los medios de comunicación para pasarnos ideas que hasta van contra nuestros valores y aceptamos fácilmente si no estamos atentos.

La última gaveta es la da las pasiones, ella tampoco es buena ni mala, lo que es bueno o malo es lo que hacemos con ellas. Einstein pasaba tantas horas estudiando que su esposa peleaba con él, pero esa pasión nos trajo buenos descubrimientos. Las pasiones son como un yunque, la gaveta de las pasiones es la más alta del armario, la gaveta de la identidad es la que sostiene toda la estructura de este armario de gavetas y la gaveta de las pasiones con ese yunque se torna pesada y puede hacer desmoronar todo el armario, pues está sobre todas las otras gavetas.

Las pasiones deben llevarnos a las virtudes, debo ser apasionado por el Evangelio y vivir bien esta pasión. Las pasiones influencian nuestro humor, nuestras emociones, nuestra afectividad, influencian todo. Los estudiosos dicen que las paciones tienen el poder de llevarnos hacia el bien o hacia el mal. Dios me creó y me dio la gracia del bautismo y me creó hombre o mujer y en esto Él demuestra su voluntad sobre mi sexualidad, Dios me creó para un carisma, para un estado de vida específico para mí, porque la voluntad de Dios debe tornarse un valor. Ser bautizado como hijo de Dios, por ejemplo, debe ser un valor.

Mis sentimientos están ligados a estos valores que son voluntad de Dios para mí y cuando vivo eso comienzo a querer conocer mejor la voluntad de Dios para mi vida y comienzo a buscar la voluntad de Dios. Como mis afectos están ligados de la filiación divina y todo lo que ella representa para mí, mi ser entero se envuelve y se deja envolver y se apasiona por la voluntad de Dios, lo que ocurre entonces es una reestructuración de los conceptos para mí, no actúo más como la carne me pide y me impulsa, sino como aquello que es la voluntad de Dios.

El cristiano que es cristiano de verdad percibe que es un apasionado por el martirio, él nació para morir de amor, entonces no vive reclamando por lo malo que le ocurre. Cuando yo me dejo mover por una de estas áreas de mi identidad, cuando una se sobrepone sobre las otras yo comienzo a curvarme sobre mí mismo, lo que interesa es mi ombligo, busco solamente aquello que yo quiero ser o tener y dejo de lado las que son voluntad de Dios.

Si yo viviera sobre mis afectos, mis sentimientos, mis emociones, mi humor, yo viviría solo para mí. Si mi identidad es una confusión, y mi afectividad está de cabeza para abajo, yo seré una persona débil en mi auto-identidad. La sanación interior no es para ayudarme a centralizarme sobre mí, es para ayudarme a quedarme en pié, viendo la verdad, Dios nos sana para que seamos santos. La sanación interior es Jesús diciendo: “Levántate y anda, yo quiero enderezar tu afectividad que está de cabeza para abajo, yo quiero liberarte de ti mismo, yo te creé para que tengas control de tus emociones, tus afectos, y no te creé para que tu identidad sea amarrada y esclavizada, no te creé para ser llevado por tus sentimientos, sino para tener el dominio sobre ellas y sobre tus pasiones.”

Una vez le pregunté a un Obispo, porqué es que Jesús curó a aquel paralítico que los amigos trajeron en una camilla y aún ya el hombre sanado, caminando, Jesús le pide que lleve su camilla a su casa y el Obispo me respondió: “Yo también ya pensé sobre eso y llegué a la conclusión que Jesús mandó que él llevase la marca a su casa porque Jesús hizo su parte, pero es necesario que la persona haga un cambio de santificación a partir de su flaqueza, de sus límites para alcanzar su santificación.” ¡Cuando bajamos la guardia de la afectividad, nos tornamos esclavos y paralíticos de ella!

Hablaré un poco también sobre la codependencia afectiva, ¿Qué es eso? Es una trampa que nos hace depender de forma errada de otra persona. Hay personas que viven así, y cuando una determinada persona no está en la fiesta, en la Iglesia, en fin en el mismo lugar que ella, termina quedándose triste, o no tiene opinión propia, gusta de las cosas que la otra persona gusta, la persona se torna el centro de la vida de la otra. ¡Es el famoso pegajoso! ¿Y qué provoca eso? El fin de mi vida termina no siendo Dios, las energías de mi vida, de mis afectos, de mis sentimientos, no van para Dios sino van para aquella persona, eso ocurre entre amigos, pero también ocurre entre parejas.

La codependencia afectiva dentro de una comunidad es la mayor traición a Dios que el demonio logra hacer, porque tú donaste tu vida a Jesús, pero ahora estas dependiendo de otra persona para ser feliz. ¡Nadie depende de otra persona para ser feliz! Para ser feliz necesito ser dependiente de Dios, para ser feliz necesito darme a todos mis hermanos, pero no dejarme esclavizar por ellos.

La amistad es un don de Dios, cuando es auténtica y liberadora y no hace a una persona depender de la otra, por el contrario lleva a las dos personas a que dependieran de Dios y cuanto más ellas dependen de Dios más ellas son libres, más ellas son sanadas. Algunas de las características de la codependencia afectiva es que la persona necesita de constante reafirmación de otros. La persona necesita de elogios, es una pobre dependiente de la opinión de otros, ¿cómo esta persona vivirá el Evangelio si ella es dependiente de otro? Una característica es si alguien no se muestra alegre conmigo y ya creo que no le agrado. A veces ocurre que te quedas esperando que las personas te noten, aún cuando aquellas están atareadas y no pueden darte la atención que tú deseas. Tú no puedes ser dependiente al punto de ser feliz solamente si aquella persona te da una sonrisa o hable contigo.

Jesús fue escupido, maltratado, injuriado, crucificado y en ningún momento buscó el consuelo de los otros. Otra característica terrible es cuando la persona nunca dice no, pues tiene miedo de que no gusten de ella, una codependencia afectiva nos desvía de Dios y nos hace usar lo otro para sentirnos amados.

En cierta ocasión atendí a una pareja que había perdido a un hijo y me pidieron que rezara por ellos, conversando con ellos descubrí que el marido era co-dependiente de la madre, en todo la madre tenía que decirle qué hacer, cómo hacer, y él era un muchacho altamente calificado, pero no lograba ir bien, ya había perdido varios empleos. Acompañando a esta pareja, el muchacho mismo se dio cuenta de que él debía mudarse de ciudad, ir lejos de su madre, pues en todo él todavía, aún casado, dependía de su madre. Se mudaron lejos y hoy este matrimonio vive bien y están esperando un tercer hijo.

Emmir Nogueira

Cofundadora de la Comunidad Shalom

Fuente: cancaonova.com



 ¡Dios quiere hablar contigo!

A todo instante, Dios quiere comunicarse con nosotros, quiere revelarse a nuestros corazones, ¡quiere direccionar nuestra vida para que hagamos el camino de vuelta!

Y ¡camino de vuelta es camino de vuelta! No hay cómo hacer un camino de vuelta a Dios y volver al camino de la vida vieja. Es preciso romper con las estructuras viejas del pecado, del mal, de todo aquello que no viene de Dios para entonces comenzar un nuevo camino.

Así, decididos a volver a Dios, a recomenzar en Dios, podemos experimentar el pegar nuestro oído en el pecho de Dios, para escuchar los latidos de su corazón, para que Dios hable directamente a nuestro corazón. ¡La Palabra de Dios tiene el poder de cambiar toda nuestra vida!

Las oportunidades para hacer esa experiencia, que tiene el poder de salvar nuestra vida, serán dadas por el propio Dios, que en Su Infinita Misericordia viene a nuestro socorro, cuando abrimos nuestro corazón.

Ahora… es importante que aprovechemos las oportunidades que ya están ahí, en nuestra mano, esperando sólo que hagamos nuestra parte. Por ejemplo: buscar un Padre y confesarnos, ir a la Santa Misa y comulgar, hacer 5, 10, 15 minutos de Adoración al Señor de nuestras vidas, son pasos concretos, para comenzar ese camino de vuelta a Dios. ¡De Él vinimos y a Él volveremos!

Hay un Dios que te espera… ¡Él te ama mucho más de lo que te imaginas!

Si tienes algo que te impide hoy dar pasos, por favor, comparte con un comentario aquí, ¡voy a estar rezando por vos!

¡Dios te bendiga!

Márcio Todeschini
Comunidad Canção Nova



 ¿Envidia?

Pues bien, hace mucho tiempo reflexiono sobre esto: la envidia, y hoy una vez más durante el curso de un viaje me quedé pensando y rezando sobre eso y decidí escribir el sentimiento que hace tiempo me incomoda, creo que podrá ayudarte.

¿Quién es que delante de una buena actuación, presentación, performance, aplauso, elogio para otra persona no pensó: “mmm, podría ser para mí”?

Basta alguien que sea más creativo, cantar más bonito, hablar mejor, ser más inteligente, más rico para que griten a nuestros oídos aquellas frases: “¿porqué yo no?” “Debería ser para mí”, “Si conocieras mi talento verías que soy mejor””.

Lo peor es cuando eso pasa del pensamiento y sentimiento y acaba revelándose en las actitudes.

Confieso que muchas veces caí en el pecado de la envidia.  Quise tener la inteligencia de fulano, la voz de mengano y por ahí va, pero encontré un remedio, descubrí una vía que me ayuda a no caer más con tanta facilidad, descubrí que si reconozco la bendición que soy, los talentos que tengo (cada uno tiene el suyo), y potencializando eso en mí, acabo creando una fuerza interior tan grande en mi auto estima que soy capaz de rendir mucho más en aquello que hago y acabo naturalmente tornándome el ejemplo, el modelo, la referencia.

Y no solo eso, cuando verbalizo el elogio sincero a aquel (la) que lo merece porque hubo admiración o cuando dejo al otro pasar al frente, sabiendo que corro el riesgo de perder mi lugar, los elogios y todo lo que es atribuido a mi status, yo termino venciendo la pelea interior, recibo la paz deseada y muchos puntitos en el cielo.

Hay que luchar contra el pecado y es un proceso continuo. El tentador no es creativo en las tentaciones, si tú percibes son siempre las mismas situaciones, tal vez el escenario cambie, los personajes también pero el enredo es siempre el mismo. Él registra las brechas e invierte en grande para hacernos caer, pero como hijos de Dios y bautizados tenemos armas suficientes para vencerlo.

Vamos a la lucha y entremos en ella para ganar, si fuera necesario ayuno, penitencia, oración de sanación interior (pues muchas veces la envidia viene a causa de un sentimiento de inferioridad), adoración y mucho estudio de la palabra, se ese es el camino, no tengas miedo de caminarlo, Jesús te dará la fuerza y el “remedio” para vencer este mal.

Quiero sugerir algunos pasajes bíblicos para meditación y estudio.

Mateo 19, 21-30 – “Los últimos serán los primeros..”

Mateo 25, 14-31 – “Quítenle ese talento y denle al que tiene diez.”

1Corintios 12, 1-31 – “A cada uno es dada la manifestación del Espíritu para provecho común.”

¡Estamos juntos!

Con amor, Eliana Ribeiro

Comunidad Canción Nueva

blog.cancaonova.com/elianariveiro



 Reconciliación es humildad

Dar este primer paso es señal de que estoy viviendo en la humildad

Reconciliación es una disposición de corazón que se traduce en un modo de vida. Es un continuo perdonar y ser perdonado”. (Mons. Jonas Abib)

Es necesario tener en mente que entre mí y la persona con la cual yo necesito reconciliarme está el propio Jesús. Y todavía ir más allá: Para que la victoria no sea dada a Satanás en esta batalla, es preciso pensar, aún remordiendo por dentro, que si la persona erró conmigo es porque, muchas veces, en primer lugar, ella está necesitando de ayuda, o tiene algo que está viviendo, o todavía, alguna consecuencia de su pasado, de su historia de vida, hizo que ella tuviese una actitud que me lastimase.

La Biblia dice: “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo, entre tú y él solamente”. Esa es una realidad un poco difícil de ser vivida. Existe una tendencia en el ser humano en siempre acabar diciendo las cosas para personas erradas y en el momento errado. Si alguien me lastimó, erró conmigo, debo dirigirme a esa persona y no quedar hablando mal de ella a todos los que conviven conmigo y hacen parte de mi vida o la de ella. Cuando actúo así, infelizmente, quien se alegra no es Jesús y si su enemigo, satanás.

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Yo no tengo y ningún cristiano tiene el derecho de contaminar a los otros con sus problemas y caer en la tentación de quedarme chismoseando ni formando escenas. Esa es una brecha muy grande para el maligno y al mismo tiempo una tentación que cada uno está sujeto a vivir en cualquier momento.

El enemigo es astuto y quiere tentar de manera especial a los hijos de Dios, quiere tentar a maridos y esposas, padre e hijos, quiere colocar a hermano contra hermano y hasta personas que lideran en la parroquia, en el grupo de oración, del ministerio o grupo de música del cual hacemos parte.

La falta de perdón es como una planta amarga que crece gradualmente hasta poseer enteramente el corazón” (Mons. Jonas Abib).

Paremos un poco y reflexionemos: “¿Estoy siendo ministro de la reconciliación y de perdón de Jesús en la vida de quien erró conmigo o en la vida de quien fue víctima de un error mío?” “¿Estoy dando el primer paso?” Dar ese primer paso es señal de que estoy viviendo en la humildad. Esforzarme para darlo es resultado de mi lucha y deseo de ser humilde; esto ya es con seguridad, ¡una gran victoria!

La receta cierta para amar a quien tengo dificultad “es el conocerlo”. Nunca voy a conseguir amar y, mucho menos, comprender a quien no conozco. Cuando descubro al otro, a su historia, a sus gustos, siempre voy a esforzarme al máximo para no hacer lo que a él no le gusta. Así cuando ocurre ese descubrimiento, yo comienzo a ayudar y a ser ayudado, amar y dejarme ser amado, evangelizando y siendo evangelizada.

Va ser lindo dar este paso y felicidades para mí, para ti y para todos los que ya están viviendo así.

Claro, y lo que es bueno nunca puede ser dejado de pasar al frente. Eso no es nada más que “la corriente del bien”.

Si ya superé esta barrera de la dificultad de perdonar y de dejarme ser perdonado, es fundamental ayudar a muchas personas a vivir lo mismo, siempre deseando pasar al frente esa gracia.

El mundo comenzará a ser diferente cuando yo pensara, actuara concretamente y creyera: “¡Yo tengo solución, todas las personas tienen solución!” Y jamás desanimara. Al comenzar en mí, cuando el perdón reinara tendrá inicio la civilización del amor. Jamás puedo olvidar: “Reconciliación es Humildad”. A comenzar en mí… ¡Siempre!

¡Unida en oración!

Ana Néri
Misionera en la Comunidad Canção Nova



 El amor humaniza la sexualidad

Quien verdaderamente ama es capaz de asumir al otro integralmente

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Amor: solamente él puede, de hecho, humanizar la sexualidad. Mientras tanto, en nuestros días ese término se encuentra envuelto en una compleja confusión en su sentido y comprensión. Muchos lo tienen reducido sólo a la dimensión del placer y al erotismo específicamente. Es cierto que esa palabra engloba también esa dimensión, con todo, no se encierra sólo en tal expresión.

El amor – en su sentido agápico (Griego: Ágape) – significa capacidad concreta de donación a favor de otro, buscando la debida interacción con la verdad. Y eso también debe ser aplicado a la concepción humano/erótica del amor, pues, este para ser auténtico no podrá tener el egoísmo como única fuerza motriz.

El amor no se resume a la utilización del otro como objeto de placer sexual. No podrá permitir la utilización momentánea y descartable de un “alguien humano” por medio de una aventura sin compromiso e irresponsable. El auténtico amor se comporta con compromiso.

Estamos acostumbrados a escuchar los gritos de una sociedad, que elevó a la máxima potencia la necesidad de satisfacer los propios deseos e instintos a cualquier costo, intercambiando así el valor de la persona y colocándolo en segundo plano. Dentro de ese universo de comprensión lo que importa es satisfacer el deseo, sin importar si el otro es utilizado como un mero “juguete” por algunos instantes, siendo después lanzado en las garras del destino.

Es el amor/compromiso el que humaniza la sexualidad, de lo contrario ella se torna sólo egoísmo animalesco. La vivencia sexual sin el amor deja de ser humana y se torna esclavitud instintiva.

Quien verdaderamente ama es capaz de asumir al otro integralmente, con todas sus consecuencias, sin querer usarlo sólo para una satisfacción superficial.

El amor torna humana la sexualidad, generando el comprometimiento – que tiene su máxima expresión en el matrimonio sacramental – es el bien, necesario para que la debida interacción ocurra, señalizando al otro como fin y no como medio. El ser humano posee una dignidad inviolable, es persona y nunca deberá ser disminuido a la categoría de un objeto.

El amor trae color y sabor a la vida, inaugura una primavera de sentido para toda y cualquier relación.

La virtud a la que somos llamados consiste en contemplar personas y relaciones sobre la óptica del auténtico amor. Así la donación sincera en vista del bien inspirará nuestras actitudes y nos permitirá elevar el ser a su altísima y verdadera condición: la de hijo amado, querido y respetado por Dios.

Adriano Zandoná

Seminarista y misionero de la Comunidad Canción Nueva.

Fuente: cancaonova.com



 ¿Cómo tener Unción?

Cada día veo cómo necesito crecer en la intimidad con el Espíritu Santo. Hacer del Espíritu mi amigo porque ¡Él lo es! Jesús lo llamó consolador. Veo que muchos errores que cometí tienen como raíz la no sumisión al Espíritu de Dios.

Cuántas veces siento que falta algo en mi oración.

¡Todavía estamos llenos de nosotros mismos! La Unción del Espíritu viene cuando nos colocamos como recipientes vacíos y abiertos para que ¡Dios invierta en nosotros! Como una dosis de Anazopiren (Espíritu Santo) ¡podemos hacer proezas!

Recipientes de su palabra, recipientes de su presencia, recipientes de su unción. Pero muchas veces queremos unción, sin ser recipientes. Queremos la capacitación del Espíritu Santo, sin tener donde “guardar” esa capacitación. ¿Cómo puedo querer óleo, si no tengo lugar para guardar? ¿Cómo puedo querer algo, que no puedo guardar? Cómo quiero la Unción de Dios, la capacitación sobrenatural para hacer su voluntad, si no he sido un vaso en sus manos, si no hice su voluntad.

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Queremos una unción de audacia para predicar a nuestro “amigo” del ómnibus, a nuestro compañero en la facultad, pero no tomamos una actitud audaz. Cómo querer que Dios aumente en mí audacia, si no he sido audaz. Cómo querer una unción en la palabra si ni la palabra de Dios estudio, o muchas veces queremos la unción del Señor para predicar, pero al preparar sermones o charlas nos encontramos suficientemente buenos para preparar un sermón con nuestra propia sabiduría, descartando muchas veces al Espíritu Santo.

Precisamos acostumbrarnos a buscar la unción del Espíritu antes de desempeñar una acción importante en el servicio del Reino: una decisión a tomar, un documento a escribir, una prueba a hacer, una prédica a preparar, una persona a conversar.

Cuántas veces delante de algo muy decisivo nos hace tener aquel miedo, frío en la barriga, sudor, mi Dios… En este momento es preciso pedir la Unción del Espíritu.

“A veces, el efecto es inmediato. Se experimenta casi físicamente la unción venida sobre sí. Cierta emoción atraviesa el cuerpo, ilumina la mente, serenidad en el alma; desaparece la fatiga, el nerviosismo, cada miedo y cada timidez; se experimenta algo de la propia calma y autoridad de Dios” (Reinero Cantalamesa)

Y te debes estar preguntando:

¿”Pero cómo conseguir Unción”?

Respuesta: ¡Pidiendo y sometiéndote a Dios!

Delante de Dios, tenemos una especie de derecho de pedir el Espíritu.

¿Vamos a comenzar?

¡Estamos juntos!

Adriano Goncalves

Comunidad Canción Nueva



 El Sueño de Dios

A veces hay un vacío dentro de nosotros porque el sueño de Dios no se realizó en nuestra vida

Gastamos las fuerzas para realizar nuestros sueños; agotamos las energías persiguiendo proyectos personales; sorprendiéndonos cuando alcanzamos la meta y dentro de nosotros aquella voz no se calló, aquel vacío no se llenó… es que son “nuestros” sueños y no lo que Dios soñó para nosotros.

Dios sueña con un pueblo que cree, cuando el mundo ya no consigue creer; que a pesar de todo, espera, espera que mañana será diferente; que ama, porque se descubrió amado.

Dios sueña con el día en que sus hijos no pasen hambre, ni se maten, ni se odien, porque descubrirán hermanos. El sueño de Dios es que el hombre viva el plan de amor que él construyó para tu vida.

Dios tiene sus planes para ti. Solo este plan te hará completamente feliz; de lo contrario queda una laguna, un hueco, un gran vacío dentro de nosotros.

Hoy, entrega tus planes a él y pregunta cuales son los planes de él para ti; esa pregunta no quedará sin respuestas. Él sabe cómo hacerte feliz, pues lo conoce mejor que tú mismo. Cree que lo que Él soñó para ti supera en muchos tus proyectos.

Dios es poderoso para realizar infinitamente más de lo que pedimos y hasta lo que pensamos.

Márcio Mendes
marciomendes@cancaonova.com

www.cancaonova.com



 ¡El ayuno que salva!

El día de hoy y el viernes santo son los únicos en que es pedido a todos los adultos que ayunen (esto es, que renuncien a una de las comidas importantes del día) en señal de disponibilidad y solidaridad. Disponibilidad es escucha de Dios, demostrando dar más valor a su Palabra que al bienestar inmediato, señal de conversión de corazón; esto es lo que significa el ayuno de los cristianos, como el del Maestro en el inicio de su misión.

Un ayuno más sensible en este día, pero que se prolongará por todo el tiempo de Cuaresma, con otras iniciativas personales de desapego, renuncia a las comodidades y satisfacciones aún legítimas, para mayor libertad interior. Así el ayuno ritual, hecho con interioridad y no por mero formalismo, se torna señal de fe y camino de salvación para todo nuestro ser.

Por otro lado, sufriendo un poco de privación, sepamos unirnos de algún modo a los hombres para los cuales es habitual la privación de alimento, de medios económicos, de bienes culturales y de posibilidades concretas de desenvolvimiento; el ayuno se torna un gesto simbólico, denuncia profética de la injusticia que nace del egoísmo, solidaridad con los más pobres. Así, la preparación para la Pascua se torna “Campaña de fraternidad“, y la cena del Señor un gesto de pobreza, contrición, esperanza, anuncio. Quien participa seriamente de la Pasión del Señor, todavía hoy viva en los pobres de la tierra, sabe que la vuelta del Padre (tanto la suya como la comunitaria) ya comenzó, y que en la mortificación de la carne puede florecer el Espíritu de la resurrección y de la vida.

Para que no nos quedemos perdidos donde necesitamos convertirnos, la Campaña de la Fraternidad de Brasil de este año tiene como tema Economía y Vida, y el lema: “No pueden servir a Dios y al dinero” (cf. Mt 6,24). Que el ayuno y la oración puedan desenvolver en nuestros corazones la caridad, el compartir, el salir de sí. El consumismo desenfrenado es un gran pecado contra los más pobres, el desperdicio de alimentos es un enfrentamiento a tantos hermanos que hoy no tienen que comer. El acumulo de bienes y de cosas que no usamos más, revelan el lugar que Dios ocupa en nuestras vidas y consecuentemente el lugar del hermano. Pues quien no tiene a Dios en primer lugar, no puede pensar en los otros, vive infelizmente el culto a sí mismo, a las cosas y la idolatría al dinero.

El ayuno que salva nos lleva a la conversión y nos da un corazón más manso, humilde, pobre y solidario. Pues en la matemática de Dios dividiendo, compartiendo se multiplica lo que se tiene. Un ejemplo simple: el alimento de tu ayuno o aquello que tienes y no usas más puede ser donado a alguien o a una institución.

Oración: Ofrezco Señor mis disposiciones y mi ayuno. Que este gesto pueda colocar a Dios en primer lugar en mi vida e inmediatamente a mi hermano. Conversión para una vida nueva y para ser más sensible a las necesidades de mis hermanos más pobres, que este ayuno sea agradable a Ti Señor y que haga que yo salga de mi comodismo y ofrezca aquello que me sobra a los más carentes, carentes de mi tiempo, de mi atención y de mi ayuda.


Padre Luizinho

Comunidad Canción Nueva

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